Cuando en el año 1996, José Luis Pérez en Mas Martinet experimentaba, descubrió la cariñena vieja, la cual lo llevó a Porrera, a la Cooperativa, de la mano de Lluís Llach.

Se estableció un acuerdo: comprar a los viticultores de la zona la mitad de la cosecha, a precio muy por encima y el compromiso de ayudarlos a vinificar la otra mitad y venderla a granel.

Un par de años más tarde, compraron toda la cosecha a los 35 viticultores que formaban la cooperativa. Hoy en día quedan unos 22.
Los vinos: el Clàssic y la Garnatxa bajo el nombre de Cims de Porrera;   Vi de Vila Tinto y Blanco;  las Fincas (con afán de ver la evolución de la cariñena, se embotelló una barrica de cada una de las fincas desde el principio con  100% cariñena vieja).
Ahora Adrià Pérez (hijo de José Luis) y su primo, Marc Pérez continúan el proyecto social de trabajo con la diversidad de viticultores, formas de trabajar, actitudes, variedades, zonas y orientaciones.

Actualmente están intentando incentivar a los viticultores para que cambien la manera de trabajar en la viña y dirigirlos hacia un trabajo más respetuoso con la naturaleza. Al igual que en la bodega, en la que se ha ido cambiando la manera de trabajar e introduciendo cemento, damajuanas, etc, crianzas más cortas, pero con más envejecimiento en botella. Trabajando lo más ecológicamente posible, con cantidades de sulfuroso total, mínimas.

Para estos dos genios: «El camino es éste… buscar lo más natural posible»