Nace en 2002, un proyecto familiar fundado en Jerez de la Frontera por el enólogo y catedrático Luis Pérez Rodríguez. Desde sus inicios se incorpora su hijo, Guillermo “Willy” Pérez, quien aporta una visión moderna y profundamente ligada al viñedo del Marco de Jerez.

La filosofía de la bodega se basa en recuperar el protagonismo del terruño, poniendo en valor los pagos históricos y los suelos de albariza frente a una viticultura más industrial. A lo largo de los años, el proyecto ha combinado innovación y tradición, elaborando tanto vinos tranquilos como vinos generosos.

Uno de los ejes principales del trabajo de Willy Pérez ha sido la recuperación de variedades autóctonas, como la Tintilla de Rota, y la reinterpretación de los vinos históricos de Jerez, incluyendo elaboraciones sin fortificación y con técnicas antiguas.

Hoy en día, Willy Pérez es una figura clave en el renacimiento del vino de Jerez, reconocido por su apuesta por la calidad, la identidad del viñedo y la reinterpretación contemporánea de una tradición centenaria.